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Mostrando las entradas etiquetadas como fábula
La tortuga que quería volar Había una vez una tortuga que vivia soñando. Mientras arrastraba su pesado cuerpo a pocos centímetros del suelo, miraba hacia arriba e imaginaba lo bello que debia ser ver la tierra desde el cielo. ¡Qué no daría ella por poder volar! Sus amigas las gaviotas, oyentes eternas de sus sueños, vinieron un día con una propuesta: -Amiga- le dijo una de ellas-,tú no tienes alas nosotras sí...y tenemos además la fantasía de ayudarte a cumplir tu sueño. -Tu pico es muy fuerte- dijo la otra-, traeremos una rama de un olmo y tú te sujetarás a ella mordiéndola con todas tus fuerzas...si te animas a correr el riesgo, entre las dos levantaremos la rama sujetándola con las patas y te llevaremos a recorrer el cielo. La tortuga abrió los ojos tanto como podia. ¿seria posible? Las gaviotas trajeron el palo. La pesada tortuga hincó los dientes en la rama con toda su fuerza y cerró´los ojos. Cuando los abrió, animad...
Porqué lloran los ojos Cuentan que un día el corazón se encontraba triste por culpa del llamado desamor, y buscando consuelo le preguntó al cerebro que hacer para poder volver a tener ese amor perdido. El cerebro también enamorado de la misma persona, celoso, porque el no podía llorar, le dijo sin piedad: - ¡Ya no esperes algo que no es tuyo! No eres más que el sirviente donde limpio mi sangre y del que tengo el control... No te quiero destrozar, pero es la verdad... Aunque te necesito, no lo voy a negar, pues sin ti yo no podría trabajar... No sigas llorando que se ha ido y has de saber que no era a ti a quien quería sino a mi. ¿Tú crees que latir más fuerte, significa felicidad? ¿Qué eso hace que estés enamorado? ¿Quién se puede enamorar sin mi presencia? ¿Que sería del amor sin inteligencia? El corazón lloraba lágrimas de sangre sin cesar. Le habían dolido las palabras de su amigo casi tanto como el perder su amor. Tantas horas habían pasado juntos halagando a un mi...
El ratón y la ratonera Un ratón, mirando por un agujero en la pared ve a un granjero y su esposa abriendo un paquete...pensó, luego, qué tipo de comida podía haber allí.. Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una ratonera. Fue corriendo al patio de la Granja a advertir a todos: "¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!" La gallina, que estaba cacareando, levantó la cabeza y dijo:" Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, pero no me perjudica en nada, no me incomoda." El ratón fue hasta el cordero y le dice: "¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!" ... "Discúlpeme Sr. Ratón, pero no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones." El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo: "Pero acaso, ¿estoy en peligro? Pienso que no" dijo la vaca. Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para encarar a la...
EL árbol que no sabía quien era. Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales. Todo era alegría en el jardín; y todos ellos estaban muy satisfechos y felices. Excepto por un sólo árbol, profundamente triste. El pobre tenía un problema: no daba frutos. "No sé quién soy," se lamentaba. - Lo que te falta es concentración,- le decía el manzano,- si realmente lo intentas, podrás tener deliciosas manzanas. ¿Ves que fácil es? - No lo escuches,- exigía el rosal.- Es más sencillo tener rosas y ¿Ves que bellas son? Y desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Es...
LUCIÉRNAGAS Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Ésta huía rápido con miedo de la feroz predadora y la serpiente al mismo tiempo no desistía. Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía... Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente: - ¿Puedo hacerte tres preguntas? - No acostumbro dar este precedente a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar, contestó la serpiente...!! - ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia, preguntó la luciérnaga? - No, contestó la serpiente...!!! - ¿Yo te hice algún mal dijo la luciérnaga? - No, volvió a responder la serpiente. - Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo? - ¡¡¡Porque no soporto verte brillar...!!! MORALEJA Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo, ni daño a nadie? Sencillo es de responder... Porque no soportan verte brillar......!!!! Cuando esto pase, no dejes de brill...
La vida es como un espejo Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa. El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subir se topó con una puerta semi-abierta; lentamente se adentró en el cuarto. Para su sorpresa, se dió cuenta que dentro de ese cuarto habían 1000 perritos mas observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los 1000 perritos hicieron lo mismo. Posteriormente sonrió y les ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él. Cuando salió del cuarto se quedo pensando para sí mismo: ¡ Que lugar tan agradable! ¡Voy a venir más seguido a visitarlo! Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró ent...
La ciudad de los pozos Esa ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta. Esa ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes... pero pozos al fin. Los pozos se diferenciaban entre sí, no sólo por el lugar en el que estaban excavados, sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra. La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado. Un día llegó a la ciudad una "moda" que seguramente había nacido en algún pueblito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido. Así fue como los pozos comenzaron a llena...
Mi nombre es Felicidad Soy parte de la vida de aquellos que tienen amigos, porque tener amigos es ser Feliz. Soy parte de la vida de aquellos que viven rodeados por personas como tú, pues vivir así es ser Feliz. Soy parte de la vida de aquellos que creen que ayer es pasado, mañana es futuro y hoy es un regalo, por eso es llamado presente. Formo parte de la vida de aquellos que creen en la fuerza del Amor, que creen que para una historia bonita no hay punto final. Yo estoy casada ¿sabían?… Estoy casada con El Tiempo. Ah… ¡mi marido es lindo! Él es responsable de la solución de casi todos los problemas. Él reconstruye los corazones, él cura heridas, él vence la Tristeza… Juntos, El Tiempo y yo tuvimos tres hijos: La Amistad, La Sabiduría y El Amor. La Amistad es la hija mayor. Una muchacha linda, sincera, alegre. Ella brilla como el sol. La Amistad une a las personas, nunca pretende herir, siempre consolar. La del medio, es La Sabiduría, culta, íntegra, siempre fue la más apegada al padr...
El anillo "Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?". El maestro sin mirarlo, le dijo: Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después. Y haciendo una pausa agregó: Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar. Encantado maestro, titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado, y sus necesidades postergadas. Bien asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó: toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moned...
El mercader y la bolsa Una historia que nos enseña a practicar la honradez. Cierto día un mercader ambulante iba caminando hacia un pueblo. Por el camino encontró una bolsa con 800 dólares. El mercader decidió buscar a la persona que había perdido el dinero para entregárselo pues pensó que el dinero pertenecía a alguien que llevaba su misma ruta. Cuando llegó a la ciudad, fue a visitar un amigo. - ¿Sabes quién ha perdido una gran cantidad de dinero? - le preguntó a éste. - Sí, sí. Lo perdió Juan, nuestro vecino, que vive en la casa del frente. El mercader fue a la casa indicada y devolvió la bolsa. Juan era una persona avara y apenas terminó de contar el dinero grito: - Faltan ¡100 dólares! Esa era la cantidad de dinero que yo iba a dar como recompensa. ¿Cómo lo has agarrado sin mi permiso? Vete de una vez. Ya no tienes nada que hacer aquí. El honrado mercader se sintió indignado por la falta de agradecimiento. No quiso pasar por ladrón y fue a ver al juez. El avaro fue llamado a la co...
El Alacrán y la caridad Un maestro oriental que vio como un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el alacrán lo picó. Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo: -"Perdone, ¡pero usted es terco!.No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua le picará". El maestro respondió: - "La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar". Y entonces, ayudándose de una hoja el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida. No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones. (desconozco el autor)
La tortuga y la liebre de fábula Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quién era más rápida. Para dirimir el conflicto de opiniones, decidieron correr una carrera. Eligieron una ruta y comenzaron la competencia. La liebre empezó a toda velocidad y corrió enérgicamente durante un buen rato. Luego, al ver que había sacado muchísima ventaja, decidió sentarse debajo de un árbol para descansar unos momentos, recuperar fuerzas y luego continuar su marcha. Pero pronto se quedó dormida. La tortuga, que andaba con paso lento pero constante, la alcanzó, la superó y terminó en punta, declarándose ganadora indiscutible de la carrera. Moraleja: "Los lentos pero constantes y perseverantes, también ganan la carrera." Pero la historia no terminó aquí, sino que prosigue... La liebre, decepcionada por haber perdido, hizo un examen de conciencia y reconoció su grave error de subestimar a la tortuga. Se dio cuenta que por presumida y descuidada había perdido la carrera. Si no hubiese ...
Dos ranas en un foso (Una historia que nos enseña a tener valor y actuar con radicalidad en los momentos difíciles) Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras ranas seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles. Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible. Una vez más, la multitud de ranas le gritó que dejara de sufrir y simplemente se dispusiera a morir. Pero la rana saltó cada vez con más fuerza hasta que finalmente salió del hoyo. Cuando salió, las otras ranas le preguntaron:...
El elefante encadenado Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a alg...
El amor y el Tiempo Había una vez una isla muy linda y de naturaleza indescriptible, en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre: El Buen Humor, la Tristeza, la Sabiduría . . . como también, todos los demás, incluso el Amor. Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse. Entonces todos prepararon sus barcos y partieron. Únicamente el Amor quedó esperando solo, pacientemente, hasta el último momento. Cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el Amor decidió pedir ayuda. La riqueza pasó cerca del Amor en una barca lujosísima y el Amor le dijo: "Riqueza. . . ¿me puedes llevar contigo?" - No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no hay lugar para tí, lo siento, Amor . . . Entonces el Amor decidió pedirle al Orgullo que estaba pasando en una magnifica barca. "Orgullo te ruego . . . ¿puedes llevarme contigo? - No puedo llevarte Amor . . . respondió el Orgullo: - Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi barca y ¿Cóm...
El amor y la locura Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: - ¿Vamos a jugar a las escondidas?! La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó: - ¿A las escondidas?... ¿y cómo es eso? - Es un juego -explicó la LOCURA- en que yo me tapo la cara y comienzo a contar uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego. El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA, la ALEGRÍA dió tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar... la VERDAD prefirió no esconderse, para qué? si al final siempre la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse... - Uno, dos, tres... -...
El amor mueve montañas de arena Por un paraje solitario caminaba un día el rey Salomón, cuando encontró un hormiguero. Al punto acudieron por miles las hormigas a saludarlo. Sólo una lo ignoró, ocupada en transportar, grano a grano, el enorme montículo de arena que había ante ella. Mandó llamarla el rey Salomón y le dijo: ¡Oh, pequeña hormiga, aunque tuvieras las longevidad de Noé y la paciencia de Job, nunca conseguirías, hacer desaparecer esta montaña de arena! ¡Oh, gran rey - respondió la hormiga - no repares en mi tamaño, sino en la intensidad de mi ardor. Tras este montículo espera mi amada, y nada podrá impedir que lo desplace, y si perdiera la vida en mi empeño, al menos moriría en la esperanza de reunirme con ella! Y de esta manera, una simple hormiga le enseñó al rey Salomón lo que es la fuerza del amor... (desconozco el autor)
La rosa y el sapo Había una vez una rosa roja muy hermosa y bella. Se sentía de maravilla al saber que era la rosa más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos. Un día se dió cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro, y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo: -"Está bien, si así lo quieres..." Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces: -"Vaya, te ves muy mal. -¿Qué te pasó?" La rosa contestó: -"Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual." El sapo sólo contesto: -"Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín". Moraleja: Muchas veces despreciamos ...